Sandra Martín Pardo
- Iris

- 7 abr 2020
- 4 Min. de lectura
Hoy tenemos el honor de presentaros a una joven escritora. Lleva escribiendo desde que tiene uso de memoria, desde poesía hasta textos y relatos.
Su nombre es Sandra, tiene 19 años y mucho mundo que descubrirnos.
¿Cómo supiste que quisiste dedicarte a ello?
Yo plasmo emociones con mi arte. Es lo que me inspira, las emociones y las cosas realistas de la vida.
Es algo que me apasiona y me ayuda a seguir día a día, a expresar lo que siento, a contar lo que me pasa, y nada más de lo que pueda hacer me daría tanta satisfacción como escribir un poema con sentimiento que le llegue a alguien.
¿Qué te inspira?
El amor, el odio, la tristeza, la alegría, la guerra, la paz, el mundo, la vida, yo misma me inspiro, si algo que pasa a mi al rededor me conmmueve, escribo sobre ello, lo plasmo en un papel a mi manera y lo lanzo para que la gente lo lea, con la intención de que alguien encuentre en ese poema el sentimiento que me movió a escribirlo.
¿Qué te diferencia del resto?
Una vez me describieron como "La poeta más cruda"...No tengo ningún tema tabú que me de miedo representar...creo que lo hago de esa forma, con crudeza y sin tapujos
Es díficil decidirlo, cuando uno piensa que le diferencia del resto en un campo artístico se queda un poco bloqueado ¿No? Una vez me describieron como "La poeta más cruda" Creo que por ahí van los tiros. No tengo ningún tema tabú que me de miedo representar a la hora de escribir. Por suerte o por desgracia mis poemas suelen hablar de cosas tristes, dolorosas, duras... Y aunque no soy la única que escribe sobre este tipo de cosas, creo que lo hago de esa forma, con crudeza y sin tapujos.
¿Hay alguno de tus trabajos del que estés especialmente orgulloso?
¿Cuál? ¿Por qué?
Tengo una cantidad casi indecente de cuadernos, hojas sueltas, y hasta servilletas con poemas. Es díficil elegir uno del que este especialmente orgullosa. Sin embargo aquellos que más me enorgullecen son los más íntimos y los que más me cuesta enseñar, son una parte muy importante de mí y compartirlos me haría sentir más vulnerable.
¿Cómo empezaste, y cómo te ves ahora?
Empecé simplemente rimando, cosas tontas y sin apenas sentido, seguí expresando lo que sentía en pequeños textos, llegó una especie de punto de no retorno en el que empecé a escribir solo poesía, escribiendo a todas horas, tenía mucho que conta. Ahora sigo teniendo cosas que contar, pero me lo tomo con más calma para no quemarme, creo que es un gran avance.
¡Aquí Sandra ha querido compartir con vosotros algunos de sus poemas!
Mariposas
La verdad es que a mi no me importan las putas mariposas,
y si tengo que nombrarlas, acabaré matándolas.
Me faltan nombres para tantas cicatrices
y me sobran traiciones en demasiadas batallas.
Lo que al resto le funciona, a mi me hunde
cuando algo me ayuda, es temporalmente.
Le importe a quien le importe, no cuento con nadie.
El tiempo corre, yo soy lenta y lo pierdo,
cuento historias en poemas y desgracias en sueños,
recogo rosas sin recordar sus espinas y las heridas,
por eso no pienso cuando hablo y cuando hablo no pienso.
El cabello estropeado, los labios cortados,
la sonrisa desgastada con unas ojeras marcadas.
Mirada desconfiada y mi alma sangrando;
A mi las mariposas nunca me importaron.
No es un espejo cualquiera
Como un soldado antes de la batalla,
me preparo estando aterada;
sé que voy a mirar en los ojos del diablo,
queriendo encontrar tan solo un espejo
que no esté ditorsionado.
Últimamente he estado echando cuentas,
y creo que me debo demasiado.
No hay un número exacto que me diga,
todas las caricias que me han dado,
ni los besos que acabaron siendo quemaduras;
Mi dolor no es cuantificable,
y sin embargo, sé que hay un límite que he pasado.
El espejo me devuelve una imagen trágica:
Un trapo sucio y deshilachado,
una niña rota y sin esperanza.
Al verlo mis ojos se vuelven pantanos,
mi consciencia sobre la realidad,
desaparece una vez más.
La mierda que me llega hasta el cuello
ocupa el lugar en el altar.
Lloro, grito y luego me río,
miro de nuevo, diciendo
"Si es que sin ella no soy nada"
El diablo se pone triste,
se va aunque diga que no quiere irse.
Y yo, vuelvo a la misma mentira,
a la misma lúgubre canción
una inequivoca predicción de mi propia putrefacción
la puta muletilla que reza,
que sola y rota,
estoy mejor.
Para hiena
Amarga como un tiro de coca
una mueca de miedo y de disgusto,
la boca ensangrentada por no besar
y un cuerpo roto como el cristal.
La piel quemada por el sol de los años
las mentiras y las verdades de los niños,
las lágrimas de soledad de un borracho.
Un veso que no consigo expresar,
todas las veces que te he dicho preciosa.
Las noches de insomnio,
incienso y café con hielo.
Su ansiedad poniendome nota,
mi locura escupiendole en la cara.
No intentar decir nda
en catorce versos y siete estrofas,
su cigarrillo en la boca y el monos en mis manos,
su indiferencia consolando mis llantos.
El concepto de amor asesinando mi derecho a odiar
y el "te juro que lo que la quiero no se puede explicar"
La distancia entre su corazón y el mío,
ni cinco milímetros.
De eso estoy hablando,
¿Aún no lo entiendes?




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